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miércoles, 16 de abril de 2014

Posible hallazgo de una exoluna

Un análisis de datos revela la posible detección de una exoluna (un satélite en órbita a un planeta de fuera de nuestro sistema solar). Las señales percibidas no son, sin embargo, lo bastante claras como para poder descartar que lo detectado sea la huella de una interacción entre una estrella y un planeta cercano a ella. El descubrimiento se ha hecho a través de la observación de un caso fortuito de encuentro (desde la perspectiva visual de la Tierra) entre objetos cósmicos de nuestra galaxia, el cual sólo puede ser contemplado una vez. Debido al carácter único del fenómeno, será muy difícil resolver el enigma, ya que no habrá otra oportunidad de observar el candidato a exoluna desde la Tierra en las condiciones tan ventajosas de observación de las que se ha disfrutado en esta ocasión.

No obstante, sí es previsible que se den más casos como éste, de fugaces detecciones de lunas en órbita a planetas de fuera de nuestro sistema solar.

La investigación en la que se ha hecho la posible detección de esta exoluna es obra de un equipo de científicos de instituciones en Japón, Nueva Zelanda y Estados Unidos, incluyendo, entre otros, a David Bennett, de la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, y ha sido financiada por la NASA. Las observaciones se hicieron usando mayormente telescopios en Nueva Zelanda y Tasmania. La técnica empleada, basada en el efecto de microlente gravitacional, aprovecha alineaciones casuales entre estrellas. Cuando una estrella en primer plano pasa entre nosotros y una estrella más distante, la más cercana puede actuar como una lente de aumento, enfocando y aumentando el brillo de la luz de la estrella más alejada. Estos eventos de incremento del brillo duran normalmente un mes, más o menos.

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¿Luna o planeta? Lo más probable es que nunca lo sepamos. (Foto: NASA/JPL-Caltech)

Si la estrella en primer plano, o lo que en estas circunstancias los astrónomos llaman lente, tiene un planeta girando a su alrededor, éste actuará a su vez como segunda lente para aumentar aún más el brillo o disminuirlo. Estudiando cuidadosamente estos sucesos, los astrónomos pueden determinar la masa de la estrella en primer plano en relación con su planeta.

En algunos casos, sin embargo, el objeto en primer plano puede ser, en vez de una estrella, un planeta errante (que no está en órbita a ningún sol). Los investigadores podrían entonces poder medir la masa del planeta en relación con el objeto que lo orbita: una luna.

En el nuevo estudio, la naturaleza del objeto en primer plano que hace de lente no está clara. La proporción del cuerpo mayor respecto a su compañero más pequeño es de 2.000 a 1. Eso significa que la pareja podría ser tanto una estrella tenue y pequeña orbitada por un planeta con 18 veces la masa de la Tierra, o un planeta más masivo que Júpiter orbitado por un satélite que pesaría menos que la Tierra.

Las limitaciones para conocer con suficiente certeza y precisión la distancia son también otra barrera que contribuye a mantener el misterio sin resolver. En definitiva, la verdadera identidad del candidato a exoluna y su compañero, un sistema llamado MOA-2011-BLG-262, permanecerá desconocida.

La supuesta exoluna, si lo fuera realmente, estaría en órbita a uno de tales planetas errantes o interestelares. El planeta podría haber sido eyectado de los confines polvorientos de un sistema planetario joven, arrastrando y manteniendo junto a él a su luna compañera.
http://noticiasdelaciencia.com/not/10099/posible_hallazgo_de_una_exoluna/

viernes, 4 de abril de 2014

Lanzado el satélite meteorológico DMSP F19

Un cohete Atlas-V (401) (AV-044) envió a una órbita heliosincrónica el 3 de abril a un satélite meteorológico militar estadounidense de la familia DMSP. El despegue, a las 14:46 UTC, desde la base de Vandenberg, en California, supuso el envío al espacio de un ingenio que había permanecido en tierra, almacenado, durante 15 años, debido a la gran longevidad de sus antecesores.

El DMSP Block 5D-3 F19 fue construido por Lockheed Martin para la USAF y pesa unos 1.200 Kg. Basado en la plataforma Tiros-N, transporta una batería de instrumentos meteorológicos que informarán del estado del tiempo a los militares estadounidenses, permitiendo hacer pronósticos precisos que sirvan para planear operaciones. Su información, sin embargo, también se usará para tareas civiles.

El satélite fue soltado en su órbita a los 18 minutos del lanzamiento, después del encendido de la etapa superior Centaur. Con un coste de más de 500 millones de dólares por unidad, las aportaciones de estos satélites, de los cuales hay en el espacio media docena, son fundamentales. Sobrevuelan los polos y pueden ver toda la superficie del planeta al menos dos veces al día.

Envían imágenes de la capa nubosa tanto en el visible como en el infrarrojo, mediciones de temperatura, contaminación atmosférica, incendios y cubierta helada.

Aún hay un último satélite de este tipo en tierra, el DMSP F20, que podría ser lanzado más adelante. También podría ser que no sea enviado al espacio y sea sustituido por una nueva serie.

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(Foto: Lockheed Martin)

viernes, 7 de febrero de 2014

Gaia empieza a ver con claridad

La misión de la ESA para estudiar mil millones de estrellas, Gaia, ya puede ver con claridad.

Cuando Gaia comience sus observaciones rutinarias generará una gran cantidad de datos. Para trabajar con eficacia, sólo enviará a Tierra pequeños ‘recortes’ centrados en cada una de las estrellas que figuran entre sus objetivos. 

Esta imagen de calibración fue tomada durante las actividades de puesta en servicio de la misión para ‘afinar’ el comportamiento de los instrumentos. Es una de las primeras imágenes propiamente dichas tomada por Gaia, pero irónicamente también será una de las últimas. 

Gaia se lanzó el pasado día 19 de diciembre de 2013 y actualmente se encuentra en órbita alrededor de un punto virtual conocido como L2, situado a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. 

El objetivo principal de Gaia es confeccionar el mapa más preciso de la Vía Láctea, midiendo con precisión la posición y el desplazamiento de un 1% de su población de estrellas, que se estima en unos 100 mil millones. Sus resultados nos ayudarán a comprender mejor el origen y la evolución de nuestra Galaxia. 

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(Foto: ESA/DPAC/Airbus DS)

Gaia escaneará el firmamento de forma repetitiva, observando cada una de estas mil millones de estrellas una media de 70 veces a lo largo de los cinco años que durará su misión. Además de determinar su posición y desplazamiento, Gaia también estudiará las propiedades físicas fundamentales de cada estrella, como su brillo, temperatura o composición química.

Para ello el satélite rota lentamente sobre sí mismo, barriendo el firmamento con sus dos telescopios que focalizan sus haces independientes sobre una única cámara digital – la más grande jamás lanzada al espacio, con casi mil millones de píxeles. 

Pero primero hay que alinear y enfocar los telescopios, y calibrar con precisión todos sus instrumentos, una delicada tarea que llevará varios meses. Cuando haya concluido, Gaia podrá empezar su fase operativa, que durará cinco años. 

Como parte de este proceso, el equipo de Gaia está utilizando un modo de pruebas para descargar secciones de datos de la cámara, entre las que se incluye esta imagen de NGC1818, un joven cúmulo de estrellas en la Gran Nube de Magallanes. Esta imagen cubre menos de un 1% del campo visual de los instrumentos de Gaia. 

El trabajo avanza a buen ritmo, pero todavía queda mucho por delante para comprender en profundidad el comportamiento y las prestaciones de todos los instrumentos del satélite. 

Si bien Gaia ya habrá observado todas sus estrellas objetivo durante los primeros seis meses de operaciones, necesita volver a estudiarlas repetidas veces a lo largo de cinco años para poder detectar sus minúsculos desplazamientos, lo que permitirá a los astrónomos derivar la posición y el movimiento tridimensional de cada estrella. 

Por este motivo, el catálogo final de Gaia no estará disponible hasta tres años después del fin de las operaciones de la misión, aunque se realizarán publicaciones intermedias. No obstante, si Gaia detecta algún objeto que cambie con rapidez, como una supernova, emitirá una alerta en cuestión de horas.

Al final de su misión, el archivo de datos de Gaia superará el millón de gigabytes, el equivalente a unos 200.000 DVD. El Consorcio de Procesamiento y Análisis de los Datos de Gaia, compuesto por más de 400 personas de distintos centros de investigación de toda Europa, será el responsable de preparar esta colosal mina de datos para la comunidad científica.
http://noticiasdelaciencia.com/not/9511/gaia_empieza_a_ver_con_claridad/

Desbordamiento de lagos por el calentamiento global

La Tierra se está calentando, y los glaciares se están derritiendo. A pesar de eso, no toda el agua de deshielo proveniente de los glaciales está contribuyendo a la elevación del nivel del mar. En el Tíbet, como revelan las mediciones efectuadas por un equipo internacional de investigadores, una proporción significativa del agua de los deshielos permanece sobre tierra firme. Las consecuencias son, sin embargo, igualmente negativas: Esa agua extra puede causar que los lagos sin desagüe se desborden e inunden de manera catastrófica valiosos pastizales.

Los glaciares son importantes indicadores del cambio climático. El calentamiento global causa que los glaciares de las montañas se fundan, y de este modo contribuyan, junto al deshielo paulatino de las colosales capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, a la elevación del nivel global del mar. Los glaciares del Tíbet también están perdiendo masa claramente, como han comprobado unos científicos de las universidades de Zúrich en Suiza, Tubinga en Alemania y Dresde también en Alemania, valiéndose de mediciones satelitales con tecnología láser.

Durante la última década, el equipo de Tobias Bolch, un glaciólogo de la Universidad de Zúrich, ha documentado una pérdida evidente de masa de alrededor de 16 gigatoneladas por año en alrededor del 80 por ciento de los glaciares tibetanos. (Una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas.)

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Este glaciar, ubicado en el suroeste del Tíbet, es uno de los muchos que van perdiendo hielo año tras año. (Foto: Niklas Neckel, Universidad de Tubinga)

A primera vista, el hecho de que no toda el agua procedente del deshielo fluye hacia el mar a través de los grandes ríos asiáticos, mitigándose así el aumento del nivel del mar, puede parecer algo positivo y esperanzador. Sin embargo, esa agua de la fusión de glaciares que no acaba en el mar causa desbordamientos e inundaciones que a corto plazo son un problema peor. Se estima que unas dos gigatoneladas anuales de agua de deshielo, según los resultados de los primeros cálculos de esta clase que se ha logrado hacer con un nivel razonable de precisión y fiabilidad, van a parar a lagos tibetanos cerrados sin salida al mar, causando su desbordamiento y hasta la destrucción de algunas de las estructuras naturales que servían de diques, con el resultado de que valiosas áreas de pastizales han quedado sumergidas bajo el agua.

En la investigación también han trabajado Niklas Neckel, Jan Kropacek y Volker Hochschild.
http://noticiasdelaciencia.com/not/9504/desbordamiento_de_lagos_por_el_calentamiento_global/

Lanzados los satélites ABS-2 y Athena-Fidus

El primer cohete Ariane-5 del año colocó el 6 de febrero a dos satélites de comunicaciones en órbita de transferencia geoestacionaria. La misión, que se inició a las 21:30 UTC, con una hora de retraso debido al mal tiempo, desde la base de Kourou, se llevó a cabo con éxito.

El Ariane-5ECA (VA217) situó en la trayectoria prevista a los satélites ABS-2 y Athena-Fidus. El primero es propiedad de la empresa china Asia Broadcast Satellite y ha sido construido por la estadounidense Space Systems/Loral. Con un peso de 6.330 Kg, utiliza una plataforma LS-1300 equipada con 89 repetidores en las bandas C, Ku y Ka. El satélite quedará situado en la posición geoestacionaria 75 grados Este, ofreciendo servicios de telecomunicaciones (TV, telefonía, internet…) a buena parte de Asia, Rusia, África y Oriente Medio. Una parte de la carga útil ha sido alquilada por otras empresas, que la han bautizado como Koreasat-8 y ST-3.

En cuanto al Athena-Fidus, consiste en un satélite de comunicaciones geoestacionario propiedad de Francia e Italia, aunque también podía utilizarlo Bélgica. Se usará principalmente en el ámbito militar y gubernamental. Con un peso de 3.080 Kg, ha sido construido por Thales Alenia Space y equipado con repetidores en las bandas Ka y EHF. Utiliza una plataforma Spacebus-4000B2.

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El Athena-Fidus. (Foto: Thales Alenia Space)

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martes, 12 de noviembre de 2013

Un cohete ruso Proton partió el 11 de noviembre desde el cosmódromo de Baikonur con un satélite de comunicaciones militar a bordo. Se trata del tercer satélite Raduga-1M, que será colocado en una órbita geoestacionaria y utilizado para facilitar los contactos entre los centros de control y las tropas, así como entre los mandos.

El vehículo despegó a las 23:46 UTC, en el marco de una misión que debía durar unas 9 horas. La etapa superior Briz-M sería la encargada de llevar a su carga hasta la trayectoria prevista, soltándolo a las 08:47 UTC del 12 de noviembre.

Los Raduga-1M, también llamados Globus-M, son construidos por la empresa ISS Reshetnev sobre una plataforma MSS-2500-GSO, la cual está equipada con repetidores en las bandas L, C, X y Ka.

Con una masa de unos 2.300 Kg, se espera que el satélite, que está dotado con dos paneles solares, funcione durante al menos 10 años.
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viernes, 4 de octubre de 2013

Debuta el nuevo cohete Falcon-9 v1.1

La empresa SpaceX efectuó el 29 de septiembre un nuevo paso adelante en su mejora constante de su cohete Falcon-9, introduciendo ahora una nueva versión llamada v1.1, la cual es capaz de enviar al espacio más peso que el Falcon-9 original.

SpaceX ha logrado las nuevas prestaciones de su cohete mediante el uso de una versión mejorada de los motores Merlin (1D), de mayor empuje, así como a la prolongación de los tanques de propergoles, y a la introducción de un nuevo carenado.

El lanzamiento se llevó a cabo a las 16:00 UTC del 29 de septiembre, desde la base de Vandenberg, y sirvió para enviar al espacio a un total de 7 satélites, entre los cuales la carga principal era el canadiense CASSIOPE.

Patrocinado por la Canadian Space Agency y construido por la empresa MacDonald Dettwiler, CASSIOPE (Cascade SmallSat and Ionospheric Polar Explorer) es un satélite con doble función, Por un lado, demostrará el uso de una nueva plataforma de pequeño tamaño y bajo peso (proporcionada por Magellan/Bristol Aerospace), de una media tonelada, que en este caso transporta un equipo de comunicaciones por banda Ka llamado CASCADE. Por otro, su carga incluye un sistema de sensores ePOP, dedicado al estudio de la ionosfera polar.
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http://noticiasdelaciencia.com/not/8363/debuta_el_nuevo_cohete_falcon_9_v1_1/